Verdún, “Ciudad de la Paz”

Agosto 12, 2006

Así decía el cartel de la autopista francesa cuando nos acercábamos a la ciudad. Me sorprendió enormemente. Habíamos visitado el sitio de la batalla hace unos años y puedo asegurar que lo que se ve pone los pelos de punta: el osario que recoge los huesos de unos 100.000 soldados, el fuerte, los cráteres de las bombas caídas que aun cubiertos de vegetación son evidentes.

Se estima que medio millón de soldados perdió la vida en esta batalla de desgaste entre Francia Y Alemania que apenas movió la linea de frente unos metros… Y sin embargo, en efecto, ahora hablan de ciudad de la paz y alberga un Centro Mundial para la Paz.

En una guía Michelín algo vieja (1989) se le llamaba aún “campo del coraje y del patriotismo” y se cuenta que tras la ofensiva alemana, en la contraofensiva, Francia pierde “40.000 de sus hijos”. También se habla aún “del enemigo” para referirse a los boches.

Otra pincelada de historia que leo en la guía se refiere al Tratado de Verdún, en el que se reparte el imperio de Carlomagno entre sus hijos, creando los precedentes que darán lugar después a Francia y Alemania.

Al día siguiente visitábamos el Castillo de Chenonceau (foto). escuchábamos la audioguía, que explicaba que la parte del castillo que está sobre arcos sirvió de hospital durante la Primera Guerra Mundial. Me llamó la atención que la grabación no pronunciara la palabra “guerra”, sino conflicto o algo así. Definitivamente la guerra es un tema tabú, y sin embargo:

La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente.

Así comienza El Arte de la Guerra de Sun Tzu. ¿Qué se puede esperar de una sociedad que aun siendo atacada por el Islam apuesta todo por “la paz” y no quiere oír siquiera la palabra guerra?


Elogio y refutación de la iglesia cubana

Agosto 12, 2006

Por mi parte es más refutación que elogio. Pero leamos.

Se queja Barcepundit:

ME HACE MUCHA GRACIA eso de que “la Iglesia cubana no aceptará jamás una intervención extranjera” cuando, por definición, la Iglesia es en sí misma una entidad extraterritorial dirigida desde la Ciudad del Vaticano. Flaco favor les están haciendo a los cubanos rezando sin la más mínima crítica por quienes ha estado oprimiendo durante décadas.

Yo siempre digo que soy un ateo judeo-católico (adaptando el modo en que se autodefine Oriana Fallaci), pero a veces tengo que reconocer que cuesta.

Tiene razón. No hay, no puede haber -sería un contradios- “iglesia cubana católica”, porque catolica significa universal.

Pero en relación al segundo párrafo, hay que considerar la iglesia católica en Cuba ha actuado como un ateo judeo-católico debería esperar. Por cierto, muy bien dicho: no judeo-cristiano, sino judeo-católico.

En el fondo de esta valoración late el asunto dificilísimo de la “religión civil”. El sefardí renegado Espinosa -un auténtico ateo judeo-católico- insiste en su Tratado Teológico Político que la religión solo debe predicar obediencia a las leyes y ejercer la caridad. Desde ese punto de vista, habría que alabar la prudencia de la iglesia cubana como “iglesia civil” de Cuba.