Dos controversias y una casualidad

Enero 26, 2007

Las dos controversias más relevantes que he protagonizado en Eurabian News (que yo recuerdo), han sido Protestantes y mahometanos (2) (continuada en Mi último post) e Iglesia e Imperio.

La primera se debió a una lista de “sorprendentes” coincidencias entre protestantes y mahometanos. La segunda a un quítame allá esas pajas sobre el grado en el que el Cristianismo ha usado de la coacción para extenderse.

Acabo de leer un excelente artículo, Las mentiras de Lutero (la película). En la que encuentro esto:

Cayetano. —Entonces, ¿consideras tu malestar más importante que la supervivencia de la cristiandad?

Lutero. —¡A mí sólo me interesa la verdad!

Cayetano.¡¿La verdad?! Los turcos reúnen ejércitos en nuestras fronteras del este. Estamos al borde de la guerra. Al oeste hay un mundo de almas que nunca ha oído el nombre de Cristo. ¡Esa es la única verdad! La cristiandad se desmorona y cuanto más necesitamos la unidad, ¡tú creas confusión!

¡Cómo han cambiado las tornas! Si ese diálogo fuera así, yo, católico, sería ahora el que exige que se investigue la verdad: en este caso las coincidencias entre estas dos herejías. Pero ahora se me acusa que eso no toca, porque equivale en abrir divisiones internas en la lucha contra “el turco”. ¿Tampoco vamos a poder decir que Lutero solo pudo predicar debido a que el Emperador estaba atareado en la contención del Turco?

El problema no es la búsqueda de la verdad en una discusión (de hecho, en nuestra controversia no se buscó tal, ya que se renunció a refutar, matizar o poner las coincidencias en un contexto que las neutralizara), sino que esa “verdad” solo puede imponerse aprovechando las ventajas dadas por la agresión del Turco al oponente.

El artículo vuelve posteriormente sobre aquella respuesta, que analiza en mayor detalle:

Este discurso en boca de un cardenal debería escandalizar a cualquier creyente. ¿Es esa toda la verdad? ¿Al final todo se reduce a política? ¿Dónde quedan los méritos de Cristo? ¿De dónde procede el tesoro de la Iglesia? ¿Tiene un origen divino o sus riquezas tan sólo proceden de la administración del monopolio de la fe? ¿A quién abrirá las puertas de los cielos San Pedro el llavero: a los que compren indulgencias para combatir a los turcos o a los que crean con fe firme en Dios creador y en su Hijo resucitado?

Si para cualquier materialista las últimas palabras de Cayetano son una verdadera enseñanza de política real, al creyente le resultarán escandalosas y altamente turbadoras, por no decir impúdicas, aunque esto sólo sería posible en el caso de que el creyente estuviese en el secreto y, por tanto, dejase de serlo. Así pues, la buena imagen que el espectador materialista se forma de Cayetano al escuchar las palabras que los guionistas ponen en su boca, se torna inquietante y totalmente detestable para el creyente, siendo esta reacción la que buscan los guionistas. Pero frente al cardenal se encuentra Lutero, representando la gran esperanza de salvación y de una creencia renovada y fiel tan sólo al Evangelio, en ausencia de cualquier interés de carácter temporal. Resultará redundante repetir de nuevo el diagnóstico de proselitismo que atribuimos a esta película.

Pero no hay tal contradicción, ante una agresión bélica solo vale una mayor fuerza bélica (salvo para aquellos que están seguros de la intervención de Dios en su defensa, como explica Espinosa en su Tratado Teológico Político, o que fíen todo del Non praevalerunt). Sin que esto equivalga a equipar Islam y Cristianismo en lo que concierne al uso de la coacción en el ejercicio del proselitismo.


… (y 4) Templanza.

Enero 13, 2007

Es la sofrosyne griega y temperantia romana. Se trata de la virtud que modera los apetitos. En el pensamiento clásico griego la sophrosyne se asociaba a la belleza.

Para Platón es la virtud característica del alma concupiscible. Para Aristóteles preserva la prudencia y también la fortaleza. Los estoicos y cristianos la asociarán posteriormente con la áccesis. Sto. Tomás vuelve a recoger matices de la época clásica al afirmar que permite contemplar la belleza de forma desinteresada. Se trataría de embridar los instintos del bajo y medio vientre, para ser capaz de disfrutar de la belleza plástica en sí misma.

Entre las subvirtudes de la templanza se pueden citar:

- Abstinencia, sobriedad y castidad: Relacionadas con los apetitos sensitivos.
- Continencia, clemencia, mansedumbre y modestia: Relacionados con los apetitos del alma irascible.


… (3) Fortaleza …

Enero 12, 2007

A diferencia de las anteriores, estas virtudes se relacionan directamente con los hábitos de quienes las practican (las anteriores son mas intelectuales, estas son más morales).

La fortitudo es la síntesis estoico-escolástica de andreia (virilidad, valentía) y megalopsikhia (grandeza de espíritu). La primera tiene un carácter defensivo (aguantar); la segunda, ofensivo (emprender).

La andreia pasó de un significado simplemente militar a un significado ético con el estoicismo: conformidad con toda suerte de sucesos adversos. Esta virtud tiene como presupuesto la existencia del mal, la vulnerabilidad y fragilidad humana.

La megalopsikhia, grandeza del alma, se relaciona con la magnanimidad: juzgarse digno de grandes empresas. Es una virtud netamente aristocrática en Aristóteles. Por eso, y como tal, fracasó con el helenismo, cuando la reacción estoica sustituye al entusiasmo con la resignación: soportar el mal que no podemos cambiar.

Para Sto. Tomas la magnanimidad equivale a la grandeza interior del hombre, como criatura especial. Consiste en esperar aquellos bienes de cuya consecución nos sentimos capaces, y se relaciona con la fiducia o confianza (muestra de fortaleza) y con la securitas (que se opone a la desesperación).

Es la gran virtud -la única- del neoestoicismo espinosista.


… (2) Justicia…

Enero 7, 2007

Aparece con los griegos como diké. Es primariamente el orden de la physis (naturaleza), que incluye la polis (sociedad) y las cosas humanas y se relaciona con una concepción rítmico-religiosa del tiempo. Es decir, consiste originariamente en el ajustamiento del comportamiento al orden natural del cosmos.

Así, en La República de Platón, se trata de la justicia en la ciudad y se aplican las conclusiones al alma humana. La justicia es la proporción de las virtudes del alma: sabiduría (del alma racional), valentía (del alma irascible) y templanza (del alma concupiscible). En la ciudad, la justicia era la conjunción de la sabiduría de los gobernantes, la valentía de los guardianes y la templanza de los productores.

El ajustamiento del comportamiento habrá de hacerse conforme a los (i) dioses o destino, (ii) los demás y (iii) uno mismo. La justicia propiamente dicha es la segunda, pero las otras extensiones son muy interesantes. De una parte, la justicia se extiende al orden del mundo (estoicismo), de la otra a uno mismo: y es que “la caridad bien entendida, empieza por uno mismo”.

Para Sto. Tomás, la relación ajustada del todo y las partes tiene dos aspectos:

- Justicia distributiva de las partes en relación con el todo, y
- Justicia conmutativa de las partes entre sí.

Se trata por tanto de una virtud geométrica, en la que se habla de igualdad, proporción, compensación, reglamento, rectitud, mediación, término medio, restitución.

Además, esta tarea de la justicia, igualdad, restitución es infinita en el tiempo. El ajustamiento debe ser continuo, ya que no se puede alcanzar un orden definitivo. Todo lo humano está en movimiento. Detalle este que pone de manifiesto el buen sentido de los escolásticos.


(1) Prudencia …

Enero 7, 2007

Para Sócrates las virtudes se reducían a la prudencia: conocimiento de lo que es bueno y malo; la malicia era considerada simple ignorancia. Kant, por el contrario, afirmará que la prudencia no tiene nada que ver con la moral, la cual se reduce al seguimiento de un riguroso imperativo categórico.

La prudencia-phronesys no está delimitada aún de otras virtudes intelectuales hasta Aristóteles. Este la separa de la sophia y de la techné (saberes teórico y productivo), relacionándola con el saber conducirse en asuntos prácticos, los de la vida personal y social.

En un arrebato analítico, Sto. Tomas distingue 5 partes en la prudencia: memoria, inteligencia, previsión, circunspección y precaución. Además estudia la imprudencia.

En el s. XVI, especialmente en España (Gracián, Quevedo), la prudencia pasa a ser prudencia mundana e incluirá la simulación y la astucia. De ahí se deriva el casuismo moral: esa destreza minimalista en permanecer en el límite de lo permitido sin caer en lo prohibido. De esta forma le llega el desprestigio.

Kant le quitará la consideración de virtud moral.


Oxímoron (1): La convivencia de culturas, de “las tres culturas”.

Enero 7, 2007

En esta entrada explícábamos el significado y origen de esta palabra griega. Hubo algún comentario acertado sobre el tufillo progre de alguno de los oxímoron de cierta lista. Por ejemplo, se proponía que “democracia norteamericana” era un oxímoron, sin advertir que la contradicción ha de estar fundada en los propios términos, no en los hechos. Aún así no sería el caso, se trata del país con más larga tradición democrática.

Hoy vamos a proponer que “convivencia de culturas” es un oxímoron, por más que haya casos como el de la Fundación Tres Culturas que la hayan institucionalizado. Una fundación asentada sobre tan dudosos cimientos no puede ser de mucho alcance, nos tememos.

En relación con la convivencia de personas de distintas “culturas” proponemos que: o realmente no conviven, o no son distintas culturas o se produce pronto un mestizaje que da lugar a una cultura nueva.

1- O realmente no conviven. Un grupo social convive cuando sus individuos trabajan juntos, comen juntos, festejan juntos y sobre todo, sus hijos e hijas se casan entre ellos.

La ley islámica prohibe al musulmán estar a las órdenes del no musulmán. Luego la organización del trabajo se ve seriamente perjudicada. Los tabús alimenticios (animales impuros y vino) impiden compartir comidas entre musulmanes y cristianos. Recordemos la visita del “moderado” Jatami, en la que no pudo celebrarse comida oficial porque el buen señor no puede comer en mesa donde se sirva vino. Los festejos tampoco pueden celebrarse en común, siendo en su mayor parte de carácter religioso. El otro día indicábamos que los cristianos pisaron fiestas a los judíos. Tampoco eso ayuda, porque lo que trata es precisamente de cambiarle en significado a la fiesta. Por eso rechazan actualmente los cristianos el consumismo navideño.

Pero entonces, con estas trabas para trabajar, comer y festejar juntos, ¿puede llamarse el resultado convivencia?.

2. O no son culturas realmente distintas: La “convivencia” sólo va a ser posible si individuos de distintas culturas se guardan esas diferencias para colaborar (trabajar juntos) sin tener en cuenta su religión, y eliminan sus tabús alimenticios (o al menos no los imponen), y separan en los festejos la parte religiosa de la civil, o dejan a los otros participar en ellos de algún modo.

Más o menos es lo que tenemos en nuestras “sociedades abiertas” actualmente.

3. O desaparecen por mestizaje: Además de lo anterior, si hubiera convivencia, las culturas se fundirían. Porque la auténtica convivencia, el vínculo social definitivo, es el que se da entre aquellos que, al menos potencialmente, pueden verse emparentados “políticamente” a consecuencia del matrimonio de sus hijos. El tabú del incesto tiene precisamente como fin el abrir las familias unas a otras, y es para algunos antropólogos condición necesaria para el surgimiento del grupo social.

En resumen, “las tres culturas” no pudieron “convivir”; si hubieran podido convivir, no hubieran sido realmente tres culturas distintas, y si no hubieran sido distintas y hubieran realmente convivido, hubieran creado una nueva cultura de síntesis. No fue el caso, así que no hubo convivencia .


Un tullido deforme, un viejo ridículo y un tonto de baba, y a veces dos.

Enero 1, 2007

Esos eran los personajes de la “atelana”, una representación teatral romana popular con un argumento sencillo y un dramatis personae que incluía:

Maccus, un tontorrón generalmente enamorado, Bucco, un bocazas, Pappus, un viejo inconsciente que se pone continuamente en situaciones inconvenientes, y, por último, Dossennus, un jorobado sagaz y astuto. Otros nombres se darán a personajes equivalentes a estos como el glotón Manducus o el estridente Cicirrus, que podrán substituir a Dosennus y Maccus respectivamente.

No, no eran todo tragedias griegas, completamente olvidadas en el Imperio tardío. Aquí podéis leer una pequeña historia del teatro romano.

Por descontado, se acusa a los cristianos haber acabado con el teatro:

La Iglesia cristiana emergente atacó el teatro romano, en parte porque los actores y actrices tenían fama de libertinos, y en parte porque los mimos satirizaban con frecuencia a los cristianos. Estos ataques contribuyeron al declive del teatro así como a considerar a las personas que participaban en él como inmorales.

Sin embargo, la actual corrección política haría imposible la vuelta de ese teatro. ¡Si hasta la propia palabra tullido, incluso viejo, se considera ofensiva!.

Este enlace en italiano Teatro romano tiene más información sobre el teatro romano.


Los derechos naturales. Locke

Diciembre 8, 2006

Sigo con el tema de la ley natural. Hoy le toca el turno al esclavista Locke (¿será verdad?) y su famoso Segundo Tratado.

Llegué al Segundo Tratado de Locke a través de Nozick, o como dicen los blogueros de hoy en día “vía Nozik”. Así reza el final del primer capítulo de la primera parte de su afamado Anarquía, Estado y Utopía:

“… comenzaremos con individuos en algo suficientemente similares al estado de naturaleza de Locke. (…) La exposición completamente detallada del fundamento moral, incluyendo la exposición precisa de la teoría moral y su base subyacente requeriría una presentación en gran escala y esta es una tarea para otro tiempo (¿toda la vida?). Esta tarea es tan importante, la laguna que su ausencia deja es tan abierta, que solo es un pequeño consuelo anotar que aquí seguimos la respetable tradición de Locke, quien no proporciona algo ni remotamente parecido a una explicación satisfactoria del estatus y fundamento del derecho natural en su Segundo Tratado”.

¡Nozick recurre al fundamento de una tradición que califica a la vez respetable e insatisfactoria! Hay que tener unos muy liberales reaños para proceder de esa manera y dejarlo por escrito.

Locke expone su concepto de la ley natural en el Capítulo 2 del 2º Tratado, Del Estado de naturaleza, en el que se dedica a investigar la “situación de partida (lógica o cronológica)” en la que se desenvuelve el hombre.

El estado de naturaleza queda definido mediante estas citas del capítulo segundo:

«Y es este un estado de perfecta libertad para que cada uno ordene sus acciones y disponga de sus posesiones y persona como juzgue oportuno dentro de los límites de la ley de la naturaleza, sin pedir permiso ni depender de la voluntad de otro hombre.

»Es también un estado de igualdad (…) Nada hay más evidente que el que las criaturas de la misma especie y rango, nacidas dotadas ellas para disfrutar en conjunto las mismas ventajas naturales y hacer uso de las mismas facultades, hayan de ser también iguales entre sí, sin subordinación o sujeción unas de otras» (§4)

Por tanto, también se caracteriza por una perfecta libertad y a la vez igualdad. Precisamente, las dos tendencias que mantienen en tensión el liberalismo son el igualitarismo y el libertarismo. En el estado de naturaleza, no se da tal contradicción.

Pero el estado de naturaleza no es estado de licencia, la ley natural está vigente y enseña que no se puede dañar a otros en su «vida, salud, libertad o posesiones», que son los derechos naturales según Locke:

“… no es, sin embargo, un estado de licencia (…) tiene una ley de naturaleza que lo gobierna y que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad que quiera consultarla, que siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones”.» (§6)

Bueno, pues aquí tenemos por fin a la ley natural fundamentada en “la razón”; en la razón humana. Partimos de la razón divina y hemos llegado a la humana.

La pregunta que me surge ahora es: ¿la razón humana, la del ser finito, nos dice realmente eso?

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Anteriores entradas:

Origen de la idea de “derechos naturales”. La idea de ley natural.

Los derechos naturales. De la escolástica española a Grotius


Los derechos naturales. De la escolástica española a Grotius

Diciembre 8, 2006

Habíamos empezado a tratar el tema de los derechos naturales en esta anotación, que muestra que la Idea de Ley Natural como fundamento de la moral arranca de la escolástica y es llevada a su límite por la escolástica salmantina, en la polémica De auxiliis de Molina con Báñez, que trata precisamente de las consecuencias para la fundamentación moral de esa trasformación de la Voluntad de Dios en la Ley Natural, en el marco de la disputa entre Fé y Obras, entre Reforma y Catolicismo, Predestinación y Libertad.

El siguiente paso en la trasmisión y ampliación de la idea de derechos naturales fue el holandés Grotius, quien coincidió coincidió en París con Molina. Esta página lo indica y menciona a Molina, con el que coincidió en la Universidad de París. No es, por tanto, mera coincidencia que Grotuis tratara de:

- El derecho universal de comercio: Mare Liberum (De la libertad de los mares), tratado antes por los escolásticos españoles (ius comunicationis).
- De la Guerra justa: De Jure Belli ac Paces (Del derecho de guerra y paz), tema tratado por Vitoria y Suárez.

Es decir, que Grotius ha recogido la fama de todo el trabajo intelectual de la escolástica española. Así, esta página ni siquiera los nombra.

Esta página del Liberty Fund tiene un excelente catálogo de obras sobre la idea de derechos naturales: Cumberland, Grotius, Locke, Puffendorf… y estudios sobre ellos.

En ella he visto este completísimo estudio de la idea de derechos naturales. El capítulo 3 trata de Hugo Grotius. De él he sacado esto:

He may be said to have marked the transition from the metaphysical to the rationalist natural law.

He understood recta ratio in the same sense as did the great Spaniards. One may even say that, in a world which had forgotten the achievement of past ages, his celebrated definition of natural law represents an attempt to settle by compromise the controversy between Suarez and Vasquez, a controversy that bulked large in his day. No sé quien puede ser ese Vásquez, creo que hay un error.

The famous definition runs as follows: “The law of nature [ius naturale] is a dictate of right reason which points out that an act, according as it is or is not in conformity with rational [and social] nature, has in it a quality of moral baseness or moral necessity; and that, in consequence, such an act is either forbidden or enjoined by the author of nature, God.”4 Here, in fact, is Vasquez’ doctrine of lex indicans combined with Suarez’ intention to bring out the character of the lex naturalis as lex, which, in its coming into force or in its existence, is derived from the will of God. In addition, the significant adjective socialis occurs in the same way among the Late Scholastics for the purpose of distinguishing and contrasting lex naturalis and ius naturale.

Grotius’ undying merit was his systematizing of international law, which he placed upon the solid foundations provided by natural law. Grotius, who paid homage to his predecessors, to Vittoria and Suarez among others, lived in an age of fierce wars.

Creo que queda fundamentado, que este autor está en la transición entre los escolásticos españoles y el pensamiento iusnaturalista posterior.

Por cierto, para Grotius el derecho de propiedad no era natural, sino convencional, fundamentado en la sociedad. Es también la opinión de Puffendorf. Veremos cómo con Locke cambia la cosa.


La Gran Vía, una zarzuela liberal (2)

Diciembre 8, 2006

Vamos con la segunda parte de la anotación. Los textos son más nítidamente liberales que los dos que seleccioné para la primera parte, pero sigue teniendo su punto de anticatalanismo. Por supuesto, nada comparable al odio antiespañol de Rubiales, de su entrevistador, y de su público.

3. La destrucción creadora. Antes hablaba el petróleo, ahora lo hace el gas:

“Ayer, doquiera lucí,
y hoy tan desgraciado soy
que me echa el Comercio… Así,
aprended, luces de mí
lo que va de ayer a hoy”

El gas se queja de la competencia del petróleo, de la destrucción creadora del Comercio. Nada nuevo bajo el sol. La zarzuela madrileña se adelantó a Schumpeter.

4. Mercado y desigualdad. Sigue la disputa entre el gas y el petróleo:

“Yo nunca me glorifico,
pero aunque esplendor me sobre
mis ventajas justifico,
que yo soy la luz del pobre
si tu eres la luz del rico.
(…)
Tu estabas alto yo bajo,
mas no envidié tu poder,
y hoy con creces to aventajo…”

El mercado aumenta las desigualdades pero beneficia sobre todo a los peor parados. En concreto, trae una movilidad social impensable en otros sistemas. ¿No es eso que exige Rawls? Pues ahí lo tiene. En todo caso hay que reconocer que ni resulta intuitivo ni atractivo. Por eso cuesta tanto vender el liberalismo.

5. Se arma el cirio. El cirio interrumpe la discusión entre le gas y el petróleo. Los carlistas, vamos:

“Cesad en vuestro delirio
y no cantéis ya victoria…
No hay para alcanzar la Gloria
más que mi luz, ¡la del cirio!
Yo ilumino al pecador,
doy luz al hombre sencillo,
y, faro del cielo, brillo
en la casa del Señor”

Y ¿cómo se resuelve?: “El cirio que tiene en la mano el personaje estalla produciendo una detonación pequeña”. Me recordó a la escena del Valle de los Caídos de Torrente 3, resuelta con una ruidosa ventosidad.

6.- Ya no se habla castellano…

“Ya no se habla el castellano
en los teatros de España.
Le Fiacre… Il Guitarrero…
Compañía italiana
de los niños Lambertini.”

En esta caso no se quejan de la carcundia secesionista sino de la opera italiana, la competencia de la zarzuela.

7.- La traca final. Como toda obra, la inauguración de la Gran Vía se atrasa, y el respetable empieza a preguntar cuando estará lista. ¿Cuándo?:

“Cuando con sincero afán
llegue un día a defender
el libre cambio cualquier
comerciante catalán”

Pues sí, han retratado a los retroprogres y nacionalsecesionistas catalanes. ¿A quién le va a extrañar que le tengan tanta tirria a la zarzuela?. En todo caso, queda demostrado: La Gran Vía, revista madrileña liberal.